El Monasterio de los Jerónimos de Lisboa

Els Jerónimos de Belem a Lisboa
Los Jerónimos de Belem en Lisboa

Quien va de turista a Lisboa está obligado a ir al barrio de Belem para visitar una joya artística de la arquitectura portuguesa del siglo XVI. Sucedía el año 1501, Vasco da Gama había regresado a Portugal después de haber encontrado con su expedición el camino de la India bordeando África. El rey Manuel I de Portugal le recibió con todos los honores. Hacía unos cuatro años que había zarpado. Por fin se había logrado encontrar el camino de las especias tan importantes y de tanto valor económico. El comercio con Oriente por el Mediterráneo se hizo imposible a causa del imperio otomano; se buscó la alternativa por el océano Atlántico y Vasco da Gama lo había logrado. Desde ese momento, las naciones europeas atlánticas iniciarían el comercio con la India y con Las Indias (América). Don Manuel el Afortunado premió al famoso Navegante con los títulos de almirante y virrey; encargó al arquitecto Juan de Castillo que levantara un monasterio para conmemorar el regreso de la expedición comandada por el Descubridor. El lugar más apropiado se consideró que era el de la ermita fundada por el Infante don Enrique en honor de Santa María de Belem, que daría nombre al barrio y era popularmente más conocida como Ermida do Rastelo.

 Todas las grandes obras arquitectónicas ordinariamente tienen en común el hacerse en varias etapas modificándose o ampliándose a través de los siglos. Así pues, las obras empezaron en 1514 en su primera etapa y su financiación salió de un pequeño tanto por ciento de los impuestos procedentes de la venta de algunas especias orientales.

 Juan de Castillo hizo un proyecto de arte manuelino, así llamado en honor al monarca portugués; este arte es una mezcla del renacimiento italiano con el gótico tardío o flamígero, tan de moda en la Península. Si en España tenemos el arte de los Reyes Católicos o plateresco, en Portugal el de Manuel I o manuelino, y ambos se extendieron por diferentes lugares de cada uno de sus reinos. El edificio se entregó a la orden religiosa de los Jerónimos. Es preciso contemplar toda su edificación exterior con sus portales y la manera de como está concebido, pero en su interior podemos admirar capillas auténticamente renacentistas del siglo XVI, las arcas funerarias de Manuel I y de su esposa María de Aragón, la hija de los Reyes Católicos; también las de Joao III con su esposa Catalina, la hija de doña Juana I de Castilla y hermana del emperador Carlos V, entre otros sepulcros. Llama la atención la luminosidad y amplitud de la única nave; semeja un salón cuya bóveda carece de apoyos a pesar de sus 20 m por 30 de construcción. Su claustro es precioso, muy adornado con temas diversos y motivos manuelinos, pero en su conjunto es uniformemente armonioso.

Últimamente se van edificando en el interior del Templo y en el claustro nuevas tumbas para instalar en un mismo lugar los restos mortales de personajes portugueses que obtuvieron fama; entre ellos cabe destacar los sepulcros de Camoens o el de Vasco da Gama. Es noticia que en 1985 se quiso trasladar los restos mortales del poeta Fernando Pessoa con el fin de rendirle un homenaje para conmemorar los 50 años de su muerte. El encargado de levantarle el monumento consistente en una columna fue el arquitecto Lagoa Henriques; en el monumento se había previsto un espacio pequeño de metal para albergar sus cenizas. La vigilia de la ceremonia, al ir a destapar la caja funeraria en que estaba enterrado se encontraron con algo inesperado: Pessoa estaba después de 50 años exactamente igual que cuando lo enterraron, estaba incorrupto. Durante la noche abrieron en el suelo, junto a la columna, una fosa donde depositar la nueva caja funeraria del gran poeta cubierta con la bandera nacional. La noticia saltó mediante la prensa y hasta se hizo eco de ella el diario «La Vanguardia» (domingo, 12 de junio de 2011) mediante su colaborador en Lisboa Gabriel Magallâes. Los portugueses no entendieron esta modalidad de traspasarlo a un nuevo ataúd, muchos ni siquiera llegaron a conocer el fenómeno producido en Fernando Pessoa y que la ciencia le da el nombre de «adipocere» , o la broma que en ciertas circunstancias puede gastar la grasa de un cadáver transformándose en cera. En otros tiempos menos dados a encontrar explicación a todo mediante la ciencia, al cadáver de una persona que estaba incorrupto se le consideraba un candidato para ser elegido a ocupar el santoral.

Pues bueno, el articulista nos narra que en el poeta se dan una serie de sucesos relacionados con el gran santo lisboeta, conocido con el nombre de San Antonio de Padua, nacido a finales del s. XII; es más, se afirma por tradición familiar que eran parientes tanto por parte de padre como de madre. En otra ocasión se pueden dar más detalles, en caso de que alguien estuviere interesado o interesada.

El Templo expiatorio de la Sagrada Familia

Fachada de la Pasión. Sagrada Familia
Fachada de la Pasión. Sagrada Familia en Barcelona

Cuando en 1910 se iba a presentar la maqueta de la Fachada del Nacimiento a la Exposición de París, arquitectos que colaboraban con Antoni Gaudí en la construcción de la Obra le preguntaron qué tendrían que contestar si les preguntaban por el estilo en el que se hacía el Templo. Gaudí les contestó que respondieran que estaban intentando hacer «una mejora del gótico». Y evidentemente el gran Maestro hizo una mejora tan grande del gótico que creó un estilo nuevo: una alegoría trasladada a la arquitectura en forma de un lenguaje simbólico escrito en cada piedra. Un espíritu tan lleno de religión, de misticismo y de biblia necesitaba dejar un testimonio de sus creencias esculpido en las paredes exteriores del Templo. Este espíritu fue muy bien interpretado por los arquitectos que continuaron la construcción de esta gran obra de arte, tal como Gaudí quería. La nueva arquitectura continúa con fidelidad el pensamiento gaudiniano, aunque haga servir, como es normal, técnicas propias de nuestro tiempo. A todo esto tenemos que adjuntar la creatividad del gran Josep Mª Subirachs; el escultor transformó la Fachada de la Pasión en una representación de una gran tragedia de estilo clásica: cada grupo escultórico habla por sí mismo, no es necesario más.

Todos los que vienen a visitar la ciudad de Barcelona quieren ver con sus propios ojos las maravillas que oyeron explicar del Templo Expiatorio de la Sagrada Familia. Los que vivimos en la Ciudad entendemos que es normal. La Sagrada Familia a nadie deja indiferente, las personas que se acercan abren desmesuradamente los ojos y expresan un ¡oh! de admiración cuando ven el Templo. Los visitantes llenan los alrededores, las facadas las plazas,…y por tanto, no siempre es fácil poder estar recreándose en contemplar una obra tan llena de simbolismos, como por ejemplo la letra M inicial de María entre el portal de la Caridad y el de la Fe, o los signos del zodíaco, o la naturaleza exhuberante de la Fachada del Nacimiento, etc.

La ruta que presentamos en Musguide del templo de La Sagrada Familia intenta ser una ayuda por medio de la imagen y de texto explicativo para exponer las particularidades más esenciales de cada fachada e intentar dar una pauta para poder conocer los misterios que pretendía Gaudí mediante los diversos simbolismos.

Muchas veces será necesario poner un punto de abstracción a todo el conjunto para así fijar la vista en los detalles, uno tras otro, para extraer el jugo de toda la propuesta representativa que el Arquitecto quiso dejar impreso en la piedra arenosa de Montjuïc.

La cultura Maya de Chichén-Itzá

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Cuando Cristóbal Colón descubrió las «Indias» existían en el continente americano tres grandes culturas indígenas: la cultura azteca en América del Norte (México), la cultura maya en América Central (sur de México, Guatemala, Belice, Honduras y El Salvador) y la cultura inca en la zona andina y marítima del Pacífico de América del Sur (Bolivia, Perú y Chile). Llama la atención que de las tres culturas solamente la maya no formó imperio ni siquiera un estado homogéneo; en este aspecto coincide muchísimo con la cultura clásica de Grecia: ciudades-estado independientes unidas por enlaces de tipo político, religioso o lingüístico-cultural. Los primeros pobladores de origen maya (1.500 aC) se establecieron en las fértiles tierras altas y bien regadas de Guatemala, procedían de la parte norte del golfo de México: es la época preclásica, siendo su cultura la equivalente a la del neolítico europeo que evolucionó hacia una auténtica civilización con pequeños poblados urbanos; construían pirámides escalonadas para templos, trabajaban la cerámica, tenían escritura jeroglífica, calendario y sistemas de numeración (desde el s. III aC al s. III dC).

La época clásica oscila entre los siglos IV y X y su centro principal fue Petén. Fue un período esplendoroso en el que se construyeron grandes ciudades (Tikal, Palenque, Piedras Negras, Yaxchilán, Quiriguá, Copán y Río Azul); magníficos palacios y templos piramidales, campos de juegos de pelota, estelas de piedra con relieves y figuras decorativas y conmemorativas (como las estelas de Quiriguá, por ejemplo), perfeccionamiento de la cerámica y calendario, etc. Hacia el s. IX todo este esplendor decae sin que se sepa un motivo cierto (¿terremoto?, ¿pestes?, ¿revolución popular?, ¿guerras de religión como en el antiguo Egipto?…).

La época posclásica se inicia en el s. X en el Yucatán donde habían sido fundadas ya algunas ciudades durante la época clásica; nuevos emigrantes tolteques («nómadas») procedentes del norte (Tula) se establecieron en la antigua ciudad maya de Chichén («pozo de agua»); éstos formaban otra etnia maya llamada «itzá», de aquí el nombre de Chichén-Itzá. Era un pueblo de costumbres muy similares a las de los griegos de Esparta: guerreros entrenados en campamentos militares y disciplinados para la crueldad; tenían «cenotes» (lagos) de sacrificios, en donde eran lanzados jóvenes y niños de hasta diez años para indagar la providencia de las divinidades (eran politeístas): es famoso el cenote Chen-Kú consistente en un estanque profundo en un claro inesperado del bosque de 30 metros de diámetro, con paredes casi verticales, aguas cubiertas de algas microscópicas que le dan un color verde; rocas con agujeros por la erosión anidan iguanas y otros reptiles que se encaraman hasta los propios bordes. Al cenote de los sacrificios acudían, como en una romería, gentes de todas las ciudades mayas y existen pruebas de que se continuaron practicando estos ritos aún después de la conquista española, cuando los itzá habían abandonado definitivamente Chichén. (Todo esto me recuerda la ofrenda de doncellas que los cretenses ofrecían al Minotauro y que de forma tan magistral se puede leer en la novela histórica de Mika Waltari «Sinuhé el Egipcio»).

Los mayas Itzá tenían una cultura inferior, pero hicieron revivir con savia nueva la cultura decadente de la sociedad anterior. Los Itzá establecieron alianzas con las ciudades vecinas de Uxmal y Mayapán. Los mayas de Mayapán dominaron las 12 principales ciudades del Yucatán y formaron un imperio de 150 años (Macedonia con Filipo y su hijo Alejandro Magno hizo lo mismo con las «polis» griegas, pero duró poco tiempo, hasta la muerte de Alejandro que sucedió a los 36 años de edad). Las luchas internas, el afán de poder y quizás los enfrentamientos religiosos desunieron otra vez las ciudades: las tropas españolas las conquistaron fácilmente en 1.525 ocupando también Guatemala, pues no pudieron contrarrestar las armas militares de los invasores.

Cada ciudad estado estaba dirigida por un personaje llamado «halach-huinic» (sacerdote- rey); tenía bajo sus órdenes a los «batabood» (sacerdotes de menor categoría) que gobernaban pequeños núcleos urbanos. Todas las restantes clases sociales, formadas por la población libre campesina y artesanal (constructores de obras públicas y privadas, por ejemplo) y los esclavos que hacían de peones al servicio de los anteriores, estaban dominados por los sacerdotes que, como en la edad media europea, eran los únicos que tenían acceso a la cultura científica, técnica y religiosa. Ante cualquier adversidad social, los esclavos podían ser reos de sacrificio para aplacar a los dioses clásicos que correspondían a elementos de las fuerzas naturales: el dios Itzamná, el Cielo, era el padre del Sol (Kinich-Ahau) y de la Luna (Ixchel), etc. A cada divinidad le correspondía un templo propio dirigido por el gran sacerdote, quien oficiaba el rito y los sacrificios correspondientes al dios. A los dioses clásicos se le fueron añadiendo otros toltecas como por ejemplo Kukulkán.

La cultura maya adquirió un nivel muy desarrollado en materia intelectual y especulativa: un sistema de escritura ideográfica con elementos silábicos y un calendario, basado en la observación de los astros, con una precisión fuera de lo normal. Sin embargo desconocían la rueda, los metales -excepto el oro-, los abonos de cultivo y animales para carga. La lengua maya septentrional era la culta o literaria, mientras que la meridional era la común o dialectal; se conservan manuscritos desde el s. X , pero hay una placa que se remonta al s. IV. Se estima que actualmente hablan la lengua maya unas 30.000 personas en los estados de Yucatán y Campeche.

Su arte en arquitectura es maravilloso. Cuando se admira Uxmal y Chichén nos vienen a la memoria Olimpia y Delfos, pues Olimpia se extinguió con Zeuspiter y sólo es un santuario para los griegos de la antigüedad, mientras que Delfos continúa aunque Apolo se haya marchado del lugar. Uxmal puede reconstruirse por completo aunque sus artífices sean analfabetos o no, pues conocen las piedras, una por una, esparcidas por el suelo. En Uxmal no pasa como en tantas ciudades del antiguo Imperio Romano, cuyos bloques de piedra sirvieron para otros edificios; en Uxmal, por fortuna, no llegaron los frailes constructores de iglesias y conventos porque carecía de agua, y así no pudo abastecer, como si fuera una cantera, sus preciados bloques de piedra para otras edificaciones sagradas.

El panorama de Chichén es diferente porque conserva todavía tres cenotes de agua en su interior y tiene la desventaja de ser una metrópolis llana; Uxmal es accidentada dentro de lo que se puede ser en Yucután. Si la infiltración de la cultura mexicana o tolteca se observa en Chichén-Itzá, en Uxmal se conserva genuinamente maya.

En todas las poblaciones mayas existen edificios conocidos como «Las Monjas de + el nombre de la ciudad»; dicho así, «Las Monjas de Uxmal» o «Las monjas de Chichén», etc. El concepto «monjas» no debe entenderse como nominación cristiana, sino que tiene un equivalente al término de vestal romana (mujer virgen consagrada a las funciones del templo: en Roma la vestal tenía el cuidado de conservar el fuego sagrado al que recurrían todos los lares romanos).

En la vasta área de Chichén-Itzá podemos distinguir entre sus ruinas dos grupos de monumentos: los del primer período de ocupación maya y los esencialmente toltecos; los primeros pertenecen a los que están junto al cenote de aprovisionamiento de agua, mientras que los segundos son los que están en el cenote sagrado (de los sacrificios). En el grupo más antiguo encontramos El Caracol o monumento dedicado al dios del Aire por ser la divinidad predilecta de los Itzá: Quetzalcoatl-Kukulcán; a este grupo pertenece también el «Templo de los Relieves» que destaca sobre todo lo otro construido en estilo y técnica. A todo este conjunto monumental se le llama Grupo de las Monjas. El Palacio de las Monjas, situado en el fondo de una plaza, tiene a un lado El Caracol y el Templo de los Relieves, y en el otro «La Casa Colorada o «Chichan-Chob»; consta de tres pisos y todo el edificio no forma un conjunto homogéneo, pues parece construido en etapas diferentes: empezó como un edificio primitivo de un piso y fachada de 35 metros; más tarde se amplió con un segundo piso y una monumental escalera, haciendo el ya construido de base; la fachada está decorada con tableros en disposición geométrica; el tercer piso es de construcción simplísima. Junto al Palacio de las monjas hay como un pequeño edificio anexo que se le ha llamado La Iglesia: es de planta casi cuadrada con apertura única que es la puerta. Los indios dicen, como única superstición, que cada Viernes Santo se oye música en La Iglesia; en la decoración de la cornisa destacan unos grandes mascarones casi grotescos con ojos grandes, nariz larga y aguileña, boca con dentadura enorme, orejas con pendientes; sin embargo cada uno representa maneras de ser diferentes: tolerantes, violentos, maliciosos, bondadosos,… Los Itzá apaciguan los «chacs» o espíritus de los bosques con inciensos y frutos, con oraciones y salmodias, con silbidos y melodías para que soplen y les sean propicios en sus cultivos. Estas edificaciones son imponentes, pero carecen de la capacidad de alojamientos y de la unidad estructural de los que forman los monumentos mayas de Sayil. Sin embargo el templo de Quetzalcoatl «El Caracol», de planta circular, es de belleza impresionante.

A tres kilómetros del Conjunto de las Monjas, perteneciente a su grupo, encontramos «El Templo de los Tres Dinteles»; es tal su belleza que se podría comparar con un templo «in antis» griego o con otro de estilo románico; su nombre viene dado porque en sus tres puertas hay dinteles decorados. Se encontró destruido, aunque todas sus piedras estaban allí ; se conservaba en pie un fragmento de un ángulo, lo suficiente para seguir la pauta de reconstrucción. Consiste en un edificio de tres naves cubiertas con bóvedas.

El edificio de AkabDzib (Akab oscuridad; Dzib escritura) es curioso porque en uno de sus dinteles nos hallamos a un personaje, rodeado de jeroglíficos y que está sentado al lado de un brasero; parece que nos esté diciendo algo importante, pero no sabemos qué porque no se ha logrado descifrar el lenguaje.

Otra edificación de tipo completamente tolteca lo encontramos en «El Templo de los Tableros con Relieves»: tiene salas para reuniones militares que se cubren con bóvedas y en su interior hay una escalera para subir a la terraza donde se encuentra un templo pequeño; las pilastras del templete tienen forma de serpientes plumadas invertidas; además hallamos dos tableros esculpidos en relieve con escenas parecidas a una ceremonia de iniciación. Estos relieves parecen indicarnos historias mitológicas de los mayas Itziá: una choza cubierta con paja con dos personajes dentro, cobijados uno por un jaguar y por una serpiente el otro, que están recibiendo un tercero que les saluda al estilo maya tocándose el hombro izquierdo. Los personajes llevan una pierna enfundada para simbolizar que pertenecen a la Orden de Tezcatlipoca (Osa Mayor) que en el trópico está mutilada porque una estrella desaparece en el horizonte, como pasa en los frescos aztecas que a Tizatlán también se le representa mutilado o cojo, etc.

El Castillo de Chichén, llamado así por ser una mole enorme, es de estilo de los toltecas que crearon en el Valle Central de México un estado civil; pero como su espíritu era aventurero y colonizador fueron a parar a países lejanos. Hoy se les compara con los vikingos escandinavos que impusieron en Normandía y en Sicilia una cultura superior a la de su tierra de origen. Por los hallazgos que se encontraron en Tula se puede afirmar que la etnia Itzá era tolteca. Este castillo se halla en el llano de Yucatán; es una pirámide de base cuadrada y escalonada en nueve cuerpos, llegando a una altura de 24 metros. En la plataforma superior hay un templo serpentino, es decir, pilastras en forma de serpiente con la cabeza en la base y la cola en lo alto para que se apoye la viga o la bóveda. En El Castillo además se encuentra la Cámara del Jaguar: representa el descubrimiento más sensacional de la arqueología americana; dentro de El Castillo se encontró otro edificio anterior que estaba enterrado e intacto, a través de un túnel se accede a la cámara donde están los ídolos de los Itzá tal como ellos los dejaron y entre ellos una escultura monolítica de jaguar, pintada de rojo con ojos y manchas de la piel hechas con piezas de jade. Al lado del jaguar se encuentra el «Chac Mool» (tigre o jaguar rojo), es un personaje tendido con la cabeza ladeada para mirar hacia un lado y descansa sus manos sobre el abdomen y con las prendas indumentarias según la moda de Tula.

Podríamos enumerar muchísimos de los monumentos que se hallan en Chichén-Itzá, como el Templo de los Guerreros, el Templo de las Águilas o el de Tzompantli; pero preferimos terminar este breve relato deseando despertar simplemente un poco de curiosidad por una cultura humana de origen americano, pero no tan diferente a otras que se desarrollaron en los viejos continentes.

Musguide invitada en la sesión del Fòrum TurisTIC 2014, con la ponencia «La cultura está en tus manos».

El Forum TurisTIC reúne a 1.400 congresistas

Musguide une a los amantes del arte

Empresas e instituciones de los sectores turístico y tecnológico han compartido a lo largo de dos días experiencias y tendencias para hacer más rentable y competitiva toda la cadena de valor.

1.400 congresistas presenciales y 700 online han seguido la segunda edición del ForumTurisTIC. El congreso ha sido organizado por el centro tecnológico Barcelona Digital para dar a conocer experiencias y tendencias para hacer más rentable y competitiva toda la cadena de valor de uno de los principales sectores de la economía catalana a partir de las tecnologías digitales.

El segundo día del congreso ha estado enfocado a la búsqueda de nuevos mercados, a la importancia de desarrollar y cultivar relaciones en red, recomendaciones y reputación online, la tendencia peer to peer (o cómo los ciudadanos comparten su conocimiento para crear mejores experiencias de ocio) y conocer las aplicaciones más interesantes y creativas del sector turístico.

Las apps más novedosas enfocadas al turismo se han mostrado en la sesión Apps shots. Entre ellas, algunas dirigidas a que las propias empresas de servicios turísticos creen su propia app a partir de sus preferencias o sus servicios, otras enfocadas al mundo cultural (Musguide o la app del Park Güell) u otros multicanal, como el app de Logitravel, presentada en primicia en el Forum TurisTIC.

Musguide: La tecnología al servicio del arte y la cultura.

  •  Una gran galería de exposiciones y rutas culturales en una sola app, para disfrutarlas cuando quieras, donde quieras y como quieras.
  •  Una comunidad y red social de arte y cultura, que abarca y relaciona a los diferentes agentes artísticos y culturales.
  • Una mejor experiencia turística y cultural, para poder disfrutar de una experiencia más completa y enriquecedora durante la visita, gracias a la ampliación de contenidos mediante vídeo, sonido, realidad aumentada, geolocalización,…

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Aquí os mostramos la presentación de Musguide:


Yo me rebelo, nosotros existimos, mejor exposición de arte contemporáneo del año 2013 en Musguide

La exposición Yo me rebelo, nosotros existimos recibe el premio a la mejor exposición del año 2013 concedido por la asociación catalana de críticos de Arte (ACCA)

A lo largo de la semana la tendremos accesible en Musguide para todos vosotros.

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La asociación catalana de críticos de Arte (ACCA) ha concedido el premio a la mejor exposición de arte contemporáneo del 2013 a Yo me rebelo, nosotros existimos. La exposición, pensada y coordinada por el escritor Martí Sales y por el director de la Fundación Palau Pere Almeda se inauguró a la Fundación Palau el pasado 12 de octubre y se podrá ver hasta el 30 de marzo.
Los premios ACCA son los premios decano de la cultura catalana en el ámbito de las artes y de las exposiciones y este año celebran su trigésima edición. La muestra Yo me rebelo, nosotros existimos, ha sido premiada conjuntamente con la exposición Alberto García-Alix. Autorretrato, comisariada por Nicolás Combarro y presentada en la Virreina.
El proyecto Yo me rebelo, nosotros existimos surge de la voluntad de la Fundació Palau de no permanecer al margen del momento actual de conflicto, lucha y transformación social que estamos viviendo. Fruto de este compromiso e implicación con el presente, el proyecto reúne propuestas de artistas, pensadores y activistas, así como de colectivos y organizaciones que a través de su obra o acción promueven nuevas maneras de transformación social y política.
La exposición se inicia con una instalación audiovisual donde doce personas interpelen al visitante a través de su compromiso y el trabajo que realizan los movimientos sociales en la definición de las alternativas al momento presente. Forman parte de esta instalación Pau Llonch de a PAH, la periodista Marta Sibina de Café con leche, el biólogo Iago Otero, Marc Vives de Somos Energía, Dídac Costa de la Cooperativa Integral Catalana, el activista Esther Vivas, el periodista Guillem Martínez, el escritor y economista Antonio Baños, el arquitecto Santiago Cirugeda, la arquitecta Itziar González, Xavi Teis de la banca ética Coop57 y Roger Palà de Mèdia.cat.
En el siguiente espacio y a través de las obras realizadas por diferentes artistas se muestran nuevas lecturas y respuestas ante los conflictos y las heridas abiertas de nuestra sociedad. Los artistas que presentan obra son: Mireia Sallarès, Núria Güell, Jordi Trullàs, Ruido Photo, Espacio Eulàlia Grau, Xavier Artigas e Itziar Gonzàlez Virós con el Instituto Cartográfico de la Revuelta.

En una sala anexa, Yo me rebelo, nosotros existimos propone una mirada histórica en el proceso colectivista en Cataluña que se produjo en Cataluña del 1936 al 1939, reatando el hilo rojo del pasado con el momento presente.
En el espacio de acceso a la exposición el colectivo Limen cuestiona las relaciones entre contenedores de arte y la cultura, desdibujando los contornos en los cuales se ubica y cuestionando el centro de arte como institución total. También al acceso a la exposición Espacio en blanco hace participar al visitante con su publicación ‘Presentimientos’, una serie de hojas de agitación, de una sola cara, que contienen ideas y pensamientos colectivos.
A lo largo de la muestra la Fundación Palau ha programado una serie de actividades paralelas, conferencias, jornadas de reflexión, acciones reivindicativas, una representación teatral y la producción y presentación de un documental. Por último, en vez de hacer un catálogo de arte al uso, se ha publicado un diario gratuito de gran audiencia y distribución con artículos de los participantes y otros pensadores. Una suma de acciones y actividades que ayudan a hacer visible el trabajo y la crítica que miles de ciudadanos hacen día detrás día en su compromiso por una sociedad más digna y justa.
Podéis consultar el diario en: http://issuu.com/fundaciopalau/docs/diariversioissu/1

Más información:
www.fundaciopalau.cat
Pere Almeda
almedasp@fundaciopalau.cat
Maria Choya
choyamm@fundaciopalau.cat
tel. 93 791 35 93

Premios ACCA 2013:
http://acca.cat/

La conservación de la Catedral de Sevilla y su Giralda

exterior catedral de sevilla

Cuando Fernando III el Santo conquistó Sevilla, ésta era una auténtica metrópoli musulmana; los castellanos no habían visto nada similar en sus tierras ni en ningún otro reino cristiano peninsular. Sevilla era populosa, bien urbanizada, con calles para cada oficio (como sucedía en el barrio barcelonés de Santa María del Mar). El ejército de San Fernando quedó boquiabierto por la abundancia que vieron en sus calles y plazas: había de todo. El rey Fernando la hizo capital de su reino.

Hacía demasiado tiempo que los musulmanes ocupaban aquellas tierras, por lo que los cristianos que residían allí eran muy pocos; se contentaban con tener una iglesia donde poder ofrecer su culto a Dios. Don Fernando opinaba de forma muy diferente; no podía permitir que una ciudad como Sevilla, la mayor de su reino, estuviera huérfana de una catedral y de una cátedra arzobispal. El empeño que puso para conquistar el reducto islámico peninsular y Marruecos para atajar de una vez por todas nuevas invasiones no le permitió un respiro para preocuparse en construir un templo cristiano como el que se estaba haciendo en Burgos; pensó que en aquellos momentos era más importante continuar con sus campañas de conquista. Mientras la mezquita podía servir de catedral como también se había hecho en Córdoba y las generaciones venideras ya se preocuparían de «que se labrara otra iglesia, tal buena que no hubiese igual» (disposición del Cabildo del año 1401).

Las obras para la construcción de la nueva catedral se iniciaron probablemente en 1433 puesto que el Cabildo mandó a un tal maestre Isambret que se le pagaran unos gastos y su sueldo. ¿En razón de qué se hizo? Hasta la fecha el «templo gótico mayor de la cristiandad», según se reza por aquellos pagos, carece del nombre propio de su arquitecto. Y ello tal vez se deba a que no fue una obra iniciada por ningún monarca, ni por nadie de la nobleza ni por prelado alguno, sino por el Cabildo para exaltar, tal vez, su propia ambición. A todo ello, sin embargo, hemos de añadir que se conoce que trabajaron en ella Simón de Colonia y Juan Gil de Hontañón.

La catedral, de estilo gótico, ocupa el espacio de la demolida mezquita; es de planta cuadrada dividida en cinco naves sin crucero ni ábsides; la decoración de la Capilla Real es plateresca y tiene innumerables obras de arte en su interior. Llaman la atención: el Monumento funerario dedicado a Cristóbal Colón -¿yacen en él sus restos mortales?- y el Coro. Además se conserva el Minarete de la antigua mezquita, llamado la Giralda: tiene 60 metros de altitud, es de planta cuadrada midiendo su lado 13,60 m; se puede acceder a la parte alta mediante 35 rampas interiores, y hace actualmente de campanario. Este Minarete fue construido a finales del s. XII por los almohades, pero su exterior fue adornado con cerámica de Valencia. Sobre el 1560 Hernán Ruiz el Joven remató la Torre con tres cuerpos más de estilo renacentista y la imagen de la Fe, una auténtica obra de arte que equivale a una escultura.

Leo en el diario La Vanguardia que «la catedral de Sevilla padece un proceso de transformación en arena a causa de la mala calidad de la piedra». La Giralda tampoco se escapa de este proceso: «Cuando el cielo truena la Giralda arroja tierra»; pero también nos aclara el artículo de Adolfo S. Ruiz que el material desprendido no procede del cuerpo original de la torre construido por los almohades con piedra poderosa, sino del precioso templete renacentista añadido en la segunda mitad del s. XVI. Los conservadores del edificio no están demasiado preocupados por la conservación de la Giralda, pero sí por la de la catedral que tiene un mal endémico en la mala calidad de su piedra. El articulista del 11 de marzo de hogaño nos afirma que los arquitectos prefirieron el material procedente de Cádiz porque era más barato y su transporte en barco por el Guadalquivir más asequible que el de Osuna y Estepa -piedra de mayor dureza- porque tenía que llegar en carreta, era más caro y en invierno se hacía imposible su transporte. La piedra de la desembocadura del río Guadalquivir es de mala calidad porque hace miles de años yacía en el fondo del mar.

La piedra de este gigantesco y bello Templo se deshace lentamente por lo que han desaparecido pináculos, gárgolas y crestas, y sus aristas se van redondeando. Los temporales de lluvia y viento perjudican muchísimo este Monumento, pero también lo hacen las condiciones medioambientales, como una segunda causa agresiva sobre todo por el tránsito. De todo ello se deduce que se necesitan grandes inversiones para que «la catedral gótica más grande del mundo conserve su color original».

Valladolid, una ciudad que rezuma arte por doquier

Valladolid

Todas las ciudades tienen sus encantos: unas, porque tienen más historia, se enorgullecen de su pasado y están dispuestas a darlo a conocer a todos los que llegan; otras, más jóvenes y con menos calles retorcidas y estrechas que enseñar, se regocijan, empero, de su pujanza actual expresada en niveles varios -de economía, de urbanismo, de estatus social y cultural, y de un largo etcétera-.

Valladolid

 Valladolid es una ciudad con historia; aunque se desconocen sus orígenes tiene vida más que suficiente como para poder mostrar con todo esplendor desde su paso por la Edad Media hasta nuestros días. Es, sin lugar a dudas, un encanto de ciudad; los azares del tiempo la llenaron de fueros y privilegios para convertirla en la capital política de Castilla y en un importante centro cultural y económico. También tuvo que sufrir sus titubeos de decadencia iniciados en el incendio de 1561 y cuando el vallisoletano Felipe II trasladó la capitalidad a Madrid; pero la ciudad pudo con todos los entuertos y avatares históricos sacando provecho de su pasado y hoy se nos muestra como una ciudad bien comunicada, con un desarrollo industrial pujante, como centro universitario desde 1346 y con todos los privilegios civiles y religiosos como avales de una población moderna. La Naturaleza no quiso ser menos y la premió con caudales de agua a su alrededor, ya que las nubes llegan secas.

Esta Capital castellana es un centro de arte. Tiene importantes monumentos medievales como las iglesias de Santa María la Antigua de construcción románica y elementos góticos, y la de San Martín de construcción similar, pero reformada en el s. XVII. El templo de San Miguel es de tipo gótico tardío, pero como su edificio era ruinoso el rey Carlos III mediante una real cédula unificó su parroquia con la de San Julián en la iglesia de San Ignacio de Loyola ( s. XVI), después de haber expulsado a los jesuitas; por este motivo el templo pasó a llamarse Real Iglesia Parroquial de San Miguel y San Julián. El convento de San Pablo atribuido a Simón de Colonia y el Colegio de San Gregorio obra de Gil de Siloé tienen unas fachadas impresionantes pertenecientes al gótico-mudéjar, el estilo de los Reyes Católicos, con un trabajo excepcional propio de la orfebrería plateresca del s. XV. Ambos fascinan de noche por su bien lograda iluminación, pero de día realzan su monumentalidad.

Pertenecen al estilo renacentista la iglesia de la Magdalena de Gil Hontañón, el monasterio de Las Huelgas con fachada mudéjar y esculturas de Gregorio Fernández en su interior. La Catedral, que está inacabada, es una obra característica de Juan de Herrera cuya construcción fue encargada por Felipe II; destaca el gran retablo del Altar Mayor construido por Juan de Juni. Son de estilo herreriano la iglesia de la Santa Cruz en cuyo interior podemos contemplar el Descendimiento de Gregorio Fernández, y la iglesia de Las Angustias que tiene La Virgen de los Cuchillos, hecha por Juan de Juni.

Aunque siempre se ha dicho que en Valladolid el arte está al servicio de la evangelización, sin embargo también podemos afirmar  que la arquitectura civil destacó muchísimo tanto en el arte Plateresco como en la interpretación estilística del Renacimiento italiano sobre todo en la vivienda urbana; las mansiones aristocráticas se adornan con estructuras del Renacimiento. Parece que el arte vallisoletano, debido a su gran poder de asimilación, logra que muchos estilos artísticos encuentren allí su culminación: el gótico, el herreriano, el renacentista de Berruguete pueden servir de ejemplo. En arquitectura civil se debe destacar el renacentista Colegio Mayor de Santa Cruz construido por Lorenzo Vázquez sobre un trazado gótico; la Casa de Cervantes del s. XVII transformada en Museo Arqueológico; la fachada barroca de la Universidad; el enorme palacio de los Condes de Benavente empleado como residencia de reyes -un incendio en el s. XVIII lo dejó maltrecho- todavía conserva el alfiz medieval en la puerta principal,  con un patio renacentista cuyos capiteles con hojas de acanto especiales son clásicos. La llamada Casa del Sol de portada sobria y hueco entre columnas. El Palacio Real, concluido por el Duque de Lerma sobre una mansión del secretario del emperador Carlos, tiene unos ornamentos de  una delicadez renacentista impresionante y al mismo tiempo con una visión plateresca que fusiona los dos estilos.

Hacia la segunda mitad del s. XVI nace un nuevo clasicismo más austero tanto en la arquitectura religiosa como en la civil; un ejemplo característico de la construcción civil lo encontramos en el palacio del marqués de Villena con la austeridad propia de Bramante:  portada sencilla con arco de medio punto, patio con dos arquerías jónicas y medallones en las enjutas. En el palacio de Butrón hallamos una tendencia florentina tirando hacia el manierismo: ornamentación escultórica de yesos preciosos al estilo italiano.

En la arquitectura religiosa podemos tomar como ejemplo la iglesia del Salvador en la que la fachada está concebida como si de un retablo se tratara: huecos entre columnas, hornacinas y esculturas muy bien trabajadas.

No sólo en Valladolid capital encontramos tanta magnificencia artística. Si queremos disfrutar del arte de la edad de oro español debemos visitar toda la provincia, donde hallaremos la autenticidad de la arquitectura castellana.

El Museo de Valladolid: desde 1933 está instalado en el Colegio de San Gregorio (s. XV), su estilo es plateresco -decoración exuberante sobre construcción gótica-. Su fachada decorada con figuras y escudos de armas parece un retablo; su patio semeja el de dos cuerpos sobrepuestos, el de la planta baja hecho a base de columnas porticadas, mientras que la galería alta la forman ventanas muy decoradas. Si el edificio en sí es una joya, no lo es menos el género a que se dedica: escultura castiza de madera tallada y policromada de los siglos XVI y XVII con temario religioso en exclusiva de los tres grandes maestros de la escuela castellana: Berruguete, Juan de Juni y Gregorio Fernández. Es necesario verlo para descubrir los encantos de cada escultor y lo grandes que fueron ellos mismos como artistas.

El arte plateresco puso freno al renacimiento italiano en España

El arte Plateresco

Afirma José Pijoán en el prólogo del tomo XVII de la Summa Artis «(…) quiere embellecerla (la patria) con un nuevo estilo que proclame su gloria. Le llamarán estilo plateresco, porque todo podía ser hecho con oro y plata.»

El plateresco es el estilo arquitectónico que florece en España durante el reinado de los Reyes Católicos y que alarga su vida en tiempos del emperador Carlos V. El gótico había llegado ya a su madurez estilística; todos los problemas que podían presentar su arquitectura habían sido solucionados con matrícula de honor, de ello son testimonio los grandes monumentos catedralicios, palacios y otros monumentos religiosos y civiles esparcidos por nuestra Europa occidental, central y nórdica.

Este estilo no quiere desaparecer y por ende luchará con el Renacimiento italiano con toda la fuerza de sus cuatro virtudes cardinales como si de un retablo barroco se tratara: con la justicia, porque durante siglos embelleció todos los pueblos del Continente; con la fortaleza de su plenitud y poderío sin límites en la expresión de su concepto; con la prudencia sabia, pausada y tranquila de su vejez que aprendió a lo largo de tanta vida; con la templanza para imponer su razón de ser a los artistas procedentes de Italia y Alemania para que abandonando su estilo se vuelvan platerescos.

Al gótico le faltaba la orfebrería, el trabajo propio de los plateros que de forma tan estupenda era éste conocido entre nosotros mediante el arte mudéjar. Nuestra Patria se había engalanado de gótico por todos los rincones, pero este estilo siempre nos recordaba que procedía del extranjero; y así nuestros artistas, protegidos por Isabel y Fernando, lo hicieron nacional echando una mirada a los grandes monumentos del sur: la Alhambra, la catedral de Sevilla, la Mezquita de Córdoba, la… Dieron paso al gótico ornamental y decorativo llenando todas sus fachadas con todo tipo de vegetación, medallones, animales, columnas abalaustradas, de toda la estética que puede permitirse un artista en la culminación de cualquier estilo, en este caso el gótico.

En el plateresco se asimilan dos estilos con tendencias algo antagónicas: la germánica y la mudéjar con sensibilidad exotérica y universal. El recuerdo de la grandeza histórica medieval recién pasada hizo que nuestros artistas rechazaran la fuerza serena de las formas renacentistas y se adhirieran a las germánicas, porque les permitían un carácter de autenticidad nacional al introducir la pasión, el gigantismo, la exaltación y el desmesuramiento del que estaban carentes Flandes, la Borgoña y Alemania; el arte mudéjar será el segundo elemento a fusionar para formar un conjunto de unidad: el plateresco.

Efectivamente, lo morisco en las ciudades andaluzas, levantinas y aragonesas estaba de moda y no menos podemos decir de Toledo; la tradición mudejarista en todas ellas se hizo querer. La fusión entre el gótico flamígero y el mudéjar se funde en las decoraciones en yeso que revisten los muros y los relieves de interpretación musulmana. Es propio de la estética morisca el ritmo de repetición, cuyo ejemplo lo encontramos en los escudos repetidos de los Reyes Católicos en San Juan de los Reyes, también en la Casa de las Conchas en Salamanca, en las puntas que decoran el palacio del Infantado en Guadalajara.

Otra característica del plateresco la podemos encontrar en las bóvedas de crucería en las que se da la sublimación de la técnica de cierre abovedado al estilo de las cordobesas con arcos cruzados y hueco central. Hemos de decir que en el arte musulmán de Alhaquén II (s. X) ya existía la bóveda nervada; ésta pasó a ser insertada en piedra valorando los nervios góticos como elemento vivo; hoy podemos encontrar un ejemplo fascinante en el cimborrio de la catedral de Burgos o en el de la seo de Zaragoza, en ambos casos se da la fusión de lo germánico con lo musulmán o viceversa.

Podemos admirar el arte plateresco en la Capilla Real donde yacen los Reyes Católicos, el monasterio de San Jerónimo, la Catedral y la iglesia de la Alhambra en Granada; la iglesia de los Santos Mártires en Málaga; en Sevilla, el convento de Santa Clara; la capilla de los Santos Justo y Pastor en Toledo; la Universidad de Alcalá de Henares y la de Salamanca; el Hostal de los Reyes Católicos de Santiago de Compostela; las fachadas de las iglesias de San Pablo y San Gregorio y el colegio de Santa Cruz en Valladolid; el patio del palacio del Infantado en Guadalajara.

En los Países de habla catalana cuajó muchísimo el gótico flamígero, pero muy poco el plateresco. No obstante, podemos hallarlo en las puertas de la Casa de l’Ardiaca en Barcelona, en Torre Pallaresa en Santa Coloma de Gramanet (Barcelona); en los ventanales de la Casa Villalonga en Palma de Mallorca y  alguna otra pequeña obra también en Palma como el púlpito de la Catedral.

Una nevera de hace tres siglos

La Basílica Sant Just i Pastor

Así titulaba Ramón Suñé en la sección VIVIR del diario LA VANGUARDIA (jueves, 20 de febrero de 2014). Las excavaciones que se están llevando a cabo en el subsuelo que ocupaba la Barcino Romana, esta vez cerca de lo que había sido el foro, nos dan a conocer descubrimientos a cuál más fascinante. La Basílica dedicada a los  santos Just i Pastor, bajo el reinado del ostrogodo Teudis, tuvo una relevancia extraordinaria, pues en el año 540 se celebró en Barcelona -por segunda vez capital del reino visigodo- un concilio presidido por el metropolitano de Tarragona. El tema primordial de este Concilio Tarraconense fue el de intentar que los obispos arrianos y católicos limaran sus diferencias para obtener la unidad religiosa. En este Concilio no llegaron a ningún acuerdo.

El arrianismo nació en el siglo IV como doctrina profesada por Arrio en el Imperio Romano de Oriente; fundamentalmente, creían en la unidad de Dios en el Padre, negaban la divinidad de Jesucristo y también la inexistencia del Espíritu Santo; el concilio de Nicea del año 325 afirmó contra la tesis arriana que el Hijo fue engendrado, pero no creado, y que era de la misma natura que el Padre.

Asesinado el rey Teudis en el año 548, Barcelona dejó de ser la capital del reino visigodo; ésta se desplazó al centro de Hispania bajo el reinado de Atanagildo, pero quedó como gobernador de la Hispania Citerior (capital Tarraco) el hermano de éste, Leovigildo. El nuevo gobernador hizo oficial en su provincia el cristianismo arriano; por este motivo hizo donación a sus obispos de algunos de los bienes católicos, pero no impuso la creencia en la doctrina arriana a toda la población, a pesar de que Leovigildo profesaba el arrianismo y que cuando fue rey a la muerte de su hermano intentó esparcir su doctrina por Hispania; hasta tal punto lo hizo que creó una guerra civil contra su hijo Hermenegildo, al que, vencido, condenó a muerte en Tarraco. El arrianismo sobrevivió en  la Península hasta que Recaredo, hijo y sucesor de Leovigildo, se convirtió al catolicismo en el tercer Concilio de Toledo a inicios del siglo VII.

Entre los bienes cedidos por el obispo católico, el más importante fue la Basílica de la Santa Cruz que el obispo arriano convirtió en su catedral; mientras que la basílica de los Santos Just i Pastor fue la catedral católica. Ambas serían destruidas, saqueadas e incendiadas por la furia de Almanzor y sus secuaces. Los restos permanecen en el subsuelo. Unos años más tarde, Ramón Berenguer I y Almodis, sobre la catedral de la Santa Cruz, levantaron otra románica; luego Jaume II haría construir la actual de estilo gótico.

La iglesia actual de los Santos Just i Pastor es la última de las grandes iglesias góticas que se construyeron en Barcelona. En el  año 965 fue donada a la Catedral barcelonesa para que funcionara como parroquia. El Palacio Real y muchas monumentales casas de nobles importantes pertenecían a su demarcación; éstos últimos contribuyeron a la edificación del templo gótico, sus escudos los podemos hoy contemplar en el interior de la basílica cuya edificación data de 1345 por el maestro de obras Pere Arús. Dos siglos se tardó en su construcción.

Según el artículo de Ramón Suñé, al hacerse un sondeo bajo la nave central de la iglesia se ha encontrado una fresquera del siglo XVIII excavada en arcillas naturales, y nos lleva a la conclusión de que se pudo utilizar tanto para conservación de alimentos como de escondrijo de objetos valiosos en tiempos hostiles. El autor nos da todo tipo de explicación de cómo se pudo llegar hasta allí. El inicio de la excavación se hizo en un pozo de dos metros construido para un antiguo ascensor, donde una losa tapaba un boquete cubierto de escombros y daba acceso aun espacio subterráneo más profundo. Los especialistas se introdujeron y confirmaron que un pasillo con peldaños iba descendiendo hasta llegar a un rellano: a su derecha había una estancia semicircular con tres hornacinas, una olla de cerámica del s. XVIII y restos de sobrantes de comida quemados; en la parte izquierda de la estancia encontraron otra escalera mayor que bajaba a otra estancia más pequeña y un vaso campaniforme del s. XVIII utilizado para servir chocolate. Acaba el artículo que los arqueólogos estiman que se trata de una cámara frigorífica de casi trescientos años, similar a la que se encontró en las excavaciones de la catedral de los frailes dominicos de Santa Catalina, cuyo espacio ocupa hoy un maravilloso mercado municipal.

Es famosa la basílica de los santos Just y Pastor por estas instituciones:
– El Testamento Sacramental dice que si una persona expresa su última voluntad en cualquier lugar de Barcelona ante testigos y éstos si al cabo de seis meses de su estancia juran sobre el altar de Sant Félix (que se halla en esta Basílica) ante notario la voluntad del moribundo, se da validez a lo testado. (Este Testamento, como institución, es válido actualmente, pero está en desuso).

– El Juicio de Dios había sido una institución medieval remanente del derecho germánico que consistía en someter a una serie de pruebas a un acusado o a dos partes litigantes a fin de descifrar quién decía la verdad o falsedad y quién tenía razón o no. La Iglesia tuvo que reprobar esta institución tiempo después a causa de su temeridad teológica.

– El Juramento de los Judíos era similar al Juicio de Dios, pero esta institución sólo era empleada cuando el pleito se daba entre judíos y  cristianos; por lo tanto ya hace siglos que ha quedado invalidado.

Barcelona viva

L'Hospital de Sant Pau

Barcelona es atractiva en su variedad constante y por ello se sintió encorsetada en demasía hasta que el empeño de unos hombres sagaces le permitieron, no sin temor, romper sus murallas ancestrales. La libertad le dio alas de vuelo y ahí empezó su inconformismo porque quería adaptarse con plenitud a todo lo nuevo que corría por Europa; y no, como hasta entonces, viviéndolo de lejos. Envidiaba todo lo que se cocía en París o en Londres o en cualquier otra ciudad adelantada de Europa; luchó, luchó y luchó; pero valió la pena, pues también pudo capitalizar exposiciones, ferias, congresos,… para que el espejo en que se miraban las demás ciudades avanzadas se pudiera convertir también en espejo propio.

 Por su afán constante fue capital de juegos deportivos como los del Mediterráneo; obtuvo los Olímpicos por merecimiento propio, pero también porque el olimpismo se sentía deudor con ella a causa de que otros Juegos no fueron posibles por motivos bélicos.

Si el «Art Nouveau» fue para algunas ciudades europeas, contando entre ellas a París, una moda efímera y pasajera en cierto modo, Barcelona transformó este movimiento artístico como si fuera un patrón propio para toda Cataluña, dándole a estas tendencias procedentes de la Capital francesa unas variantes fundamentales y diferenciadas de manera tal que le separan del «Art Nouveau» y se le conoce como Modernismo; a este movimiento alguien lo definió como «el mal gusto más bello que existe», que equivale a decir que su adaptación a la sociedad no fue fácil y por este motivo le llovieron palos por doquier. Las críticas no fueron sólo para las artes plásticas, sino también para la arquitectura y la literatura.

Sin embargo hoy admira este estilo y ya está diseminado por todo el mundo. Siempre que un viandante se pasee por el Quadrat d’Or podrá ver palacios, edificios de viviendas, iglesias, farolas,…y lo que más llama la atención, se puede «pisar modernismo” de manera real; para ello basta con dar una vuelta por el Passeig de Gràcia y las baldosas son un diseño de Antonio Gaudí que se inspiró en motivos marinos: estrellas de mar, conchas y algas están presentes en baldosas hexagonales.

Estos días los diarios notifican que la Ciudad quedará ocupada por más de 75.000 congresistas del Mobile; parece que la ocupación hotelera está al 100%. Muchos dicen que también vienen atraídos por los arquitectos del Modernismo, en especial por Gaudí. A algunos no les importa pagar precios espectaculares por las tres jornadas de duración del Congreso; es más, afirman que por otros congresos en París y Montecarlo las habitaciones les cuestan 5 ó 6 veces más caras. La cocina catalana tampoco se queda atrás y comentan que las tapas son muy apetitosas y entran dentro del menú.

Por otro lado se anuncia que las obras de restauración de la Ciudad-Hospital de San Pablo han llegado a su fin. El modernismo interpretado por el gran arquitecto Lluís Domènech i Montaner ya puede ser visitado con todo su esplendor; es una buena noticia para los amantes de este Arte. El prolífico autor del Palau de la Música nos vuelve a mostrar toda la belleza vegetal en esta sublime obra al mismo tiempo que su interpretación de este arte. Así pues, durante tres semanas podrá ser visitado de puertas abiertas al público. Vale la pena disfrutar de sus arcadas, de sus rosas, de su cerámica,… de una joya preciosa que traslada la cerámica a la arquitectura. Los congresistas del Mobile podrán disfrutar del legado de Domènech i Montaner.