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El arte plateresco puso freno al renacimiento italiano en España

El arte Plateresco

Afirma José Pijoán en el prólogo del tomo XVII de la Summa Artis «(…) quiere embellecerla (la patria) con un nuevo estilo que proclame su gloria. Le llamarán estilo plateresco, porque todo podía ser hecho con oro y plata.»

El plateresco es el estilo arquitectónico que florece en España durante el reinado de los Reyes Católicos y que alarga su vida en tiempos del emperador Carlos V. El gótico había llegado ya a su madurez estilística; todos los problemas que podían presentar su arquitectura habían sido solucionados con matrícula de honor, de ello son testimonio los grandes monumentos catedralicios, palacios y otros monumentos religiosos y civiles esparcidos por nuestra Europa occidental, central y nórdica.

Este estilo no quiere desaparecer y por ende luchará con el Renacimiento italiano con toda la fuerza de sus cuatro virtudes cardinales como si de un retablo barroco se tratara: con la justicia, porque durante siglos embelleció todos los pueblos del Continente; con la fortaleza de su plenitud y poderío sin límites en la expresión de su concepto; con la prudencia sabia, pausada y tranquila de su vejez que aprendió a lo largo de tanta vida; con la templanza para imponer su razón de ser a los artistas procedentes de Italia y Alemania para que abandonando su estilo se vuelvan platerescos.

Al gótico le faltaba la orfebrería, el trabajo propio de los plateros que de forma tan estupenda era éste conocido entre nosotros mediante el arte mudéjar. Nuestra Patria se había engalanado de gótico por todos los rincones, pero este estilo siempre nos recordaba que procedía del extranjero; y así nuestros artistas, protegidos por Isabel y Fernando, lo hicieron nacional echando una mirada a los grandes monumentos del sur: la Alhambra, la catedral de Sevilla, la Mezquita de Córdoba, la… Dieron paso al gótico ornamental y decorativo llenando todas sus fachadas con todo tipo de vegetación, medallones, animales, columnas abalaustradas, de toda la estética que puede permitirse un artista en la culminación de cualquier estilo, en este caso el gótico.

En el plateresco se asimilan dos estilos con tendencias algo antagónicas: la germánica y la mudéjar con sensibilidad exotérica y universal. El recuerdo de la grandeza histórica medieval recién pasada hizo que nuestros artistas rechazaran la fuerza serena de las formas renacentistas y se adhirieran a las germánicas, porque les permitían un carácter de autenticidad nacional al introducir la pasión, el gigantismo, la exaltación y el desmesuramiento del que estaban carentes Flandes, la Borgoña y Alemania; el arte mudéjar será el segundo elemento a fusionar para formar un conjunto de unidad: el plateresco.

Efectivamente, lo morisco en las ciudades andaluzas, levantinas y aragonesas estaba de moda y no menos podemos decir de Toledo; la tradición mudejarista en todas ellas se hizo querer. La fusión entre el gótico flamígero y el mudéjar se funde en las decoraciones en yeso que revisten los muros y los relieves de interpretación musulmana. Es propio de la estética morisca el ritmo de repetición, cuyo ejemplo lo encontramos en los escudos repetidos de los Reyes Católicos en San Juan de los Reyes, también en la Casa de las Conchas en Salamanca, en las puntas que decoran el palacio del Infantado en Guadalajara.

Otra característica del plateresco la podemos encontrar en las bóvedas de crucería en las que se da la sublimación de la técnica de cierre abovedado al estilo de las cordobesas con arcos cruzados y hueco central. Hemos de decir que en el arte musulmán de Alhaquén II (s. X) ya existía la bóveda nervada; ésta pasó a ser insertada en piedra valorando los nervios góticos como elemento vivo; hoy podemos encontrar un ejemplo fascinante en el cimborrio de la catedral de Burgos o en el de la seo de Zaragoza, en ambos casos se da la fusión de lo germánico con lo musulmán o viceversa.

Podemos admirar el arte plateresco en la Capilla Real donde yacen los Reyes Católicos, el monasterio de San Jerónimo, la Catedral y la iglesia de la Alhambra en Granada; la iglesia de los Santos Mártires en Málaga; en Sevilla, el convento de Santa Clara; la capilla de los Santos Justo y Pastor en Toledo; la Universidad de Alcalá de Henares y la de Salamanca; el Hostal de los Reyes Católicos de Santiago de Compostela; las fachadas de las iglesias de San Pablo y San Gregorio y el colegio de Santa Cruz en Valladolid; el patio del palacio del Infantado en Guadalajara.

En los Países de habla catalana cuajó muchísimo el gótico flamígero, pero muy poco el plateresco. No obstante, podemos hallarlo en las puertas de la Casa de l’Ardiaca en Barcelona, en Torre Pallaresa en Santa Coloma de Gramanet (Barcelona); en los ventanales de la Casa Villalonga en Palma de Mallorca y  alguna otra pequeña obra también en Palma como el púlpito de la Catedral.

Una nevera de hace tres siglos

La Basílica Sant Just i Pastor

Así titulaba Ramón Suñé en la sección VIVIR del diario LA VANGUARDIA (jueves, 20 de febrero de 2014). Las excavaciones que se están llevando a cabo en el subsuelo que ocupaba la Barcino Romana, esta vez cerca de lo que había sido el foro, nos dan a conocer descubrimientos a cuál más fascinante. La Basílica dedicada a los  santos Just i Pastor, bajo el reinado del ostrogodo Teudis, tuvo una relevancia extraordinaria, pues en el año 540 se celebró en Barcelona -por segunda vez capital del reino visigodo- un concilio presidido por el metropolitano de Tarragona. El tema primordial de este Concilio Tarraconense fue el de intentar que los obispos arrianos y católicos limaran sus diferencias para obtener la unidad religiosa. En este Concilio no llegaron a ningún acuerdo.

El arrianismo nació en el siglo IV como doctrina profesada por Arrio en el Imperio Romano de Oriente; fundamentalmente, creían en la unidad de Dios en el Padre, negaban la divinidad de Jesucristo y también la inexistencia del Espíritu Santo; el concilio de Nicea del año 325 afirmó contra la tesis arriana que el Hijo fue engendrado, pero no creado, y que era de la misma natura que el Padre.

Asesinado el rey Teudis en el año 548, Barcelona dejó de ser la capital del reino visigodo; ésta se desplazó al centro de Hispania bajo el reinado de Atanagildo, pero quedó como gobernador de la Hispania Citerior (capital Tarraco) el hermano de éste, Leovigildo. El nuevo gobernador hizo oficial en su provincia el cristianismo arriano; por este motivo hizo donación a sus obispos de algunos de los bienes católicos, pero no impuso la creencia en la doctrina arriana a toda la población, a pesar de que Leovigildo profesaba el arrianismo y que cuando fue rey a la muerte de su hermano intentó esparcir su doctrina por Hispania; hasta tal punto lo hizo que creó una guerra civil contra su hijo Hermenegildo, al que, vencido, condenó a muerte en Tarraco. El arrianismo sobrevivió en  la Península hasta que Recaredo, hijo y sucesor de Leovigildo, se convirtió al catolicismo en el tercer Concilio de Toledo a inicios del siglo VII.

Entre los bienes cedidos por el obispo católico, el más importante fue la Basílica de la Santa Cruz que el obispo arriano convirtió en su catedral; mientras que la basílica de los Santos Just i Pastor fue la catedral católica. Ambas serían destruidas, saqueadas e incendiadas por la furia de Almanzor y sus secuaces. Los restos permanecen en el subsuelo. Unos años más tarde, Ramón Berenguer I y Almodis, sobre la catedral de la Santa Cruz, levantaron otra románica; luego Jaume II haría construir la actual de estilo gótico.

La iglesia actual de los Santos Just i Pastor es la última de las grandes iglesias góticas que se construyeron en Barcelona. En el  año 965 fue donada a la Catedral barcelonesa para que funcionara como parroquia. El Palacio Real y muchas monumentales casas de nobles importantes pertenecían a su demarcación; éstos últimos contribuyeron a la edificación del templo gótico, sus escudos los podemos hoy contemplar en el interior de la basílica cuya edificación data de 1345 por el maestro de obras Pere Arús. Dos siglos se tardó en su construcción.

Según el artículo de Ramón Suñé, al hacerse un sondeo bajo la nave central de la iglesia se ha encontrado una fresquera del siglo XVIII excavada en arcillas naturales, y nos lleva a la conclusión de que se pudo utilizar tanto para conservación de alimentos como de escondrijo de objetos valiosos en tiempos hostiles. El autor nos da todo tipo de explicación de cómo se pudo llegar hasta allí. El inicio de la excavación se hizo en un pozo de dos metros construido para un antiguo ascensor, donde una losa tapaba un boquete cubierto de escombros y daba acceso aun espacio subterráneo más profundo. Los especialistas se introdujeron y confirmaron que un pasillo con peldaños iba descendiendo hasta llegar a un rellano: a su derecha había una estancia semicircular con tres hornacinas, una olla de cerámica del s. XVIII y restos de sobrantes de comida quemados; en la parte izquierda de la estancia encontraron otra escalera mayor que bajaba a otra estancia más pequeña y un vaso campaniforme del s. XVIII utilizado para servir chocolate. Acaba el artículo que los arqueólogos estiman que se trata de una cámara frigorífica de casi trescientos años, similar a la que se encontró en las excavaciones de la catedral de los frailes dominicos de Santa Catalina, cuyo espacio ocupa hoy un maravilloso mercado municipal.

Es famosa la basílica de los santos Just y Pastor por estas instituciones:
– El Testamento Sacramental dice que si una persona expresa su última voluntad en cualquier lugar de Barcelona ante testigos y éstos si al cabo de seis meses de su estancia juran sobre el altar de Sant Félix (que se halla en esta Basílica) ante notario la voluntad del moribundo, se da validez a lo testado. (Este Testamento, como institución, es válido actualmente, pero está en desuso).

– El Juicio de Dios había sido una institución medieval remanente del derecho germánico que consistía en someter a una serie de pruebas a un acusado o a dos partes litigantes a fin de descifrar quién decía la verdad o falsedad y quién tenía razón o no. La Iglesia tuvo que reprobar esta institución tiempo después a causa de su temeridad teológica.

– El Juramento de los Judíos era similar al Juicio de Dios, pero esta institución sólo era empleada cuando el pleito se daba entre judíos y  cristianos; por lo tanto ya hace siglos que ha quedado invalidado.

El Parque de Joan Miró

El Parc Joan Miró

Los alcaldes de la recién estrenada democracia española tuvieron que ponerse a trabajar en serio; aunque en algunos lugares más que en otros, todos intentaron subsanar problemas cuyo origen fue el conformismo o tal vez la falta de iniciativa o quizá la ineptitud de los elegidos a dedo en épocas anteriores.

Narcís Serra salió elegido como primer alcalde demócrata por Barcelona en las urnas; así se iniciaba su fulgurante carrera política dentro del socialismo catalán. Fue todo un reto para él como lo hubiera sido para otro cualquiera. En Barcelona había un enorme lapso en que casi nada se hizo y el joven alcalde lo sabía. Una de las primeras acciones de su gobierno consistió en sacar fuera de la Ciudad el matadero municipal y en su lugar destinar el espacio que ocupaba para disfrute y esparcimiento de los barceloneses y especialmente para los de la zona: por fin un parque en la cuadrícula del Eixample de Ildefons Cerdà.

Entre un buen grupo de celebridades famosas el equipo municipal de Narcís Serra eligió para la envergadura de esta obra a un casi nonagenario Joan Miró. El artista sabía perfectamente que el Consistorio carecía de disponibilidad económica, pero quiso hacer buena su famosa frase «Cuanto más trabajo, más ganas tengo de trabajar» y a su edad trabajar era vivir. No se hizo rogar para su colaboración en este proyecto.

Dividió el terreno en dos partes: ideó la zona más elevada para convertirla en pavimento y la que ocupaba un plano más bajo para zona verde. Era una solución rápida, barata, pero genial. En su mente se materializaba la realidad con el sueño y el tema «Mujer, pájaro, estrella» en una noche de San Juan nacería por fin de la culminación del Artista.

Sobre la zona pavimentada dispuso esculpir la «Dona i ocell», una escultura que sobrepasa los 20 metros de altura; buscando una alineación precisa y extraordinaria que había nacido en él tanto en la joyería de su padre como en la ebanistería de su abuelo materno. Con esta sugestiva visión deja en el fondo una plaza de toros de estilo modernista «Las Arenas» como escenario.

Miró ya había creado otra estatua similar durante su estancia en París, pero sólo rondaba 3,5 metros de alto y que su gran amigo Salvador Artigas transformó en cerámica; pero la «Femme et oiseau» se rompió, aunque quedó la maqueta.

La «Dona i ocell», hecha de material adecuado para la intemperie -cemento armado- fue decorada siguiendo la técnica propia de Cataluña, «la del trencadís», pues permite recubrir a la perfección cualquier tipo de superficie.

Esta escultura es un formidable poema artístico: un auténtico símbolo del surrealismo onírico del amor, un canto sublime al sexo reproductor. La escultura lleva el estigma característico del Artista: en su forma fálica, puede observarse la incisión alargada y oscura con rebordes de color carne para la simbología de mujer receptiva al poder del amor. El pájaro con sus alas abiertas, como si no quisiera entrar en el juego amoroso del que forma parte, rompe con todo lo que pudiera parecer de erótico y por eso se halla en el sombrero de la mujer.

El espacio que ocupa la estatua es real; sin embargo da la impresión de que éste fuera especialmente creado para ella. Se eleva en un estanque de agua y se complementa con una parrilla, como si quisiera dejar Joan Miró para la posteridad un homenaje rotundo al quemar de las hogueras la verbena de San Juan como es tradicional por estos pagos catalanes, bajo el cielo estrellado de un equinoccio veraniego en el Mediterráneo.

¿Traicionó Barcelona a Ildefons Cerdà?

Ildefons Cerdà

Una parte de la burguesía barcelonesa reaccionó con ojos especulativos ante el ingenio de Ildefons Cerdà, cuando presentó su proyecto ganador de una trama cuadriculada que permitiera hacer de Barcelona el supremo ideal de una ciudad jardín; estos burgueses eran los propietarios de los terrenos donde tenía que llevarse a cabo el gran proyecto de L’Eixample y por ello quisieron sacar el máximo provecho posible.

El pastel tuvo que repartirse porque otra parte de la sociedad burguesa aceptó con valentía y hasta entusiasmada la idea de crear una Barcelona como el gran genio de Cerdà propuso; pero también deseaba ardientemente salir del apretujamiento que las obsoletas murallas habían creado en la zona antigua y también de la humedad del puerto; además en Cataluña era un momento de economía potente que procedía de la Revolución Industrial y de su comercio. Sin embargo, se conservan dos ejemplos representativos que se adaptan al  plan del gran urbanista: El passatge de Méndez Vigo y el passatge de Permanyer; en ellos podemos encontrar edificios bajos con jardines exteriores.

El Modernismo no quiso dejar escapar la ocasión y salpicó con sus obras los terrenos que habían en la Ciudad por urbanizar; pero este fenómeno artístico tampoco entraba en el gran proyecto de Cerdà porque proponía manzanas de edificios bajos con sólo dos fachadas en ángulo recto, dejando el interior visible y con abundante vegetación. El Modernismo es amante de las curvas, de los espacios llenos, amplios y altos para abrirse a la luz; sus arquitectos pensaban en proyectos grandes y en espacios amplios para de alguna manera dejar constancia de que tenían alma de artista.

Las autoridades municipales intentaron navegar a dos aguas: por un lado veían con buenos ojos las excelentes edificaciones del nuevo arte y los aires de modernidad que se estaban dando a la Ciudad; también con ciertos retoques no dejaba de cumplirse la cuadrícula urbanística que Cerdà había proyectado; ciertamente Barcelona no era un jardín, no obstante sus amplias calles permitían llenarlas de árboles frondosos en verano para que dieran sombra reconfortante, pero de hoja caduca para que en invierno dejaran pasar los rayos solares: los plátanos fueron los árboles elegidos. En algunas calles hasta se pusieron bancos para descanso y para dar la sensación de que si bien no era un jardín, sí  podía tener la similitud con un parque. No debemos olvidar que el Ayuntamiento compró terrenos para grandes proyectos urbanísticos como sucedió en la construcción de la actual plaza de Cataluña.

Por aquel entonces se reunían en Barcelona genios del arte y de fama internacional cuyas obras son hoy un embeleso turístico mundial. Era imposible contener el impulso creador de tan grandes personalidades, porque estaban dispuestos tanto a dejar sus huellas en edificios  habitables como a aventurarse en espacios no edificables para convertir la urbanización en un auténtico arte. Grandes mecenas tampoco faltaron para que se llevaran a cabo estos proyectos; así pues, podemos gozar del Parc Güell, del Hospital de Sant Pau o del encanto del Parque de Montjuïc, sede permanente de exposiciones universales.

¿Se traicionó el plan Cerdà, o éste vería con buenos ojos los resultados del grupo del que formaba parte?

El Liceu y superación: inspiración para una nueva ruta de Musguide

Liceu de Barcelona

El 31 de enero siempre es una fecha sensible para el mundo del arte. Tal día como hoy, hace 20 años, las llamas devastaban por segunda vez en su historia el Liceu, uno de los centros neurálgicos de Barcelona. Por suerte, tampoco esta vez el fuego pudo acabar con el inagotable empuje cultural del teatro de ópera por excelencia de la ciudad, que hoy sigue latiendo en su emplazamiento de las Ramblas, en el corazón del Casc Antic.

Liceu de Barcelona

La trayectoria con la que el Liceu se ha sobrepuesto a sus infortunios lo convierten en un espejo excepcional de un espíritu de superación inigualable. Y este es uno de los muchos ideales que han arraigado en Barcelona y que la misma ciudad homenajea y recuerda con esculturas de todo tipo.

Y Musguide ya ha preparado un recorrido por la ciudad para descubrir estos ideales y todos los personajes que mejor los representaron. Con esta nueva ruta, que estará disponible la próxima semana, podréis saborear una Barcelona diferente, redescubriendo sus monumentos menos conocidos y todas las curiosidades que los rodean.

Esperamos que lo disfrutéis.

Oriol Oliva Sanosa