
Desde el día 5 de junio y durante seis meses Cataluña tendrá por segunda vez un pabellón oficial en Venecia, donde se celebra la decimocuarta Bienal Internacional de Arquitectura. Este año se ha presentado una muestra de «Las arquitecturas injertadas»; podríamos decir de ellas que es como una expresión equivalente al arte de recuperar obras viejas con creatividad nueva. La Casa Bofarull representa el componente más ejemplar; fue rehabilitada por el joven arquitecto modernista catalán, gran amigo y colaborador de Antoni Gaudí, Josep M ª Jujol entre los años 1914 y 1931.
Jujol era un artista sencillo, afable, íntimo y muy religioso. Le gustaba todo lo que fuera artesanal. Sentía una especial sensibilidad por todo lo que significara una representación de la naturaleza o un paisaje rural y abierto como el del Campo de Tarragona, donde nació un 16 de septiembre de 1879. Fue el creador de la técnica catalana del «trencadís», usando materiales de desecho. Hizo uso de esta técnica en el Parque Güell, la Casa Batlló, la Casa Milà,… porque Gaudí le permitía plena libertad en el uso de las formas y los colores. No debemos olvidar que Jujol era un excelente dibujante y acuarelista; y, quizás, el primer pintor abstracto; dicen que Gaudí quedaba maravillado y sorprendido cuando veía a su amigo, con el que compartió vivienda, tirando la pintura desde una cierta distancia.
Como pintor obtuvo fama por el dominio de los colores y del diseño; la singularidad de su pintura escandalizó al clero de la Catedral de Mallorca cuando fue llamado para pintar la sillería gótica de la Sede en colaboración de Gaudí, tanto que éste exclamó que «en casa tenía dos gatos, uno se llamaba Sugranyes que trabajaba donde había que trabajar, y el otro, Jujol, que lo hacía donde precisamente NO debería trabajar, y ¿qué puedo hacer yo?”. Son admirables los dibujos de flores y pájaros.
Creaba y diseñaba todo tipo de objetos, desde los balcones de hierro y todo lo que se puede ver de la Casa Milá, hasta los muebles, lámparas ascensores y otros complementos que le pedían arquitectos famosos contemporáneos, como Antoni M ª Gallissà y Josep Font y Gumà. Participó en la fachada, decoración y mobiliario de la Casa Batlló. Pero Jujol también fue arquitecto de una serie de obras extensísima y entre ellas cabe destacar la «Torre de la Cruz» y la «Torre Jujol» en Sant Joan Despí, la «Fuente de la plaza de España» en Barcelona,» Can Camprubí «en Cornellà de Llobregat, …
En la Escuela de Arquitectos de Barcelona tuvo como profesores a Francisco de Paula del Villar, quien fue el primer proyectista neogótico de la Sagrada Familia, al arquitecto modernista Domènech i Montaner, creador del Palau de la Música Catalana y del Hospital de Sant Pau, y Antoni M ª Gallissà y Soqué, que fue responsable directo de los obradores artesanales instalados en el «Castell dels Tres Dragons» del Parque de la Ciutadella. Jujol también fue profesor de la misma Escuela y tuvo como alumnos a Oriol Bohigas y Guardiola ya José Antonio Coderch y de Sentmenat entre otros.
La Bienal de Venecia es una exposición de diversas artes plásticas que fue instituida en 1895. Tiene la finalidad de enriquecer los conocimientos de los jóvenes artistas contrastando las direcciones estéticas de otros países. En el año 2012 Cataluña y Baleares presentaron el proyecto «Vogadors», que se puede ver expuesto en el Centro de Arte Fabra y Coats; este proyecto hace dos años tuvo un gran éxito de público y de crítica, por lo que vuelve a tener pabellón. Esta vez, el arquitecto Josep Torrents es el comisario que representa a Cataluña con el proyecto «Del fragment i del tot». Para este evento parte de la obra de Jujol la «Casa Bofarull», situada en los Pallaresos Tarragonés. La Casa Bofarull es una grandiosa casa rural del siglo XVII que, reformada por Jujol, se convirtió en una mansión modernista, de la calle Mayor, cómoda vistosa y elegante. Josep Torrents quiere presentar como fundamental la capacidad de la arquitectura catalana de fusionar lo nuevo con lo viejo; ninguna otra obra más apropiada que la injertada por Jujol los Pallaresos y que será el hilo conductor de las otras 15 obras posteriores que se presentan; porque, según Torrents, «la actitud de Jujol se puede aplicar en algunos arquitectos actuales, no como discípulos, sino sencillamente por la forma de trabajar y entender la arquitectura» y «nos referimos a la idea del injerto como diálogo fecundo entre los elementos preexistentes y los nuevos «.
El arquitecto comisario de la arquitectura catalana nos continúa diciendo que «es difícil separar el todo del fragmento, y por tanto es indisociable también del lugar. Se fusiona lo nuevo y lo viejo y da lugar a algo nuevo»; y es por eso que decimos que Jujol recreó su creatividad cuando hizo una edificación nueva (lo nuevo), pero con el componente del pasado (lo viejo) que se puede reconocer en el todo.
Hay tres más que han sido terminadas en el siglo XX: los apartamentos en el desván de la Casa Milà por el arquitecto Barba Corsini; la restauración de la iglesia ibicenca de Hospitalet por JA Martínez Lapeña y Elías Torres; el IES La Llauna por Enric Miralles y Carme Pinós.
Las doce restantes son del siglo XXI.