Archivos mensuales: junio 2014

Sagrada Familia, sus vicisitudes y avatares, y sus arquitectos

Sagrada Familia de Barcelona
Sagrada Familia de Barcelona

Quienes conocieron a Antonio Gaudí afirman de él que, nada más al inicio de su carrera como arquitecto, consideraba que no se llegaba a la cumbre de la arquitectura mientras no se lograra edificar una gran iglesia. En esto coincidía bastante con la novela «Los pilares de la tierra» de Ken Follet y, posiblemente también, con todos aquellos grandes maestros que en la Edad Media recibieron el encargo de su sueño dorado: construir una catedral. Pere Montagut fue uno de ellos, pues se le llamó a construir la gran basílica del barrio barcelonés de la Ribera «Santa María del Mar» o como Ildefonso Falcones la titula en su preciosa y recomendada novela «La Catedral del Mar». Por si alguien sintiera interés por conocer más a fondo su historia, sus calles y plazas, y los palacios de esta zona barcelonesa, Musguide tiene también la ruta cultural «Santa María del Mar y la Ribera» que nos da todo tipo de detalles, sobre este edificio gótico, considerado con creces el mejor templo catalán en este estilo, y también de los palacios y casas señoriales de los alrededores. Todos quienes emprendieron una obra de tamaña dimensión, sabían en conciencia que ellos eran los iniciadores, pero que su obra tendría continuidad gracias a otros arquitectos venideros; aunque fueran tan jóvenes como el arquitecto de Reus a quien en 1883, cinco años después de obtener su título, le propusieran la continuidad de seguir el proyecto de un templo neogótico que un año antes había iniciado D. Francisco de Paula del Villar en honor de la Sagrada Familia. Gaudí aceptó sin hacer otro proyecto nuevo, no era necesario, lo llevaba en su mente privilegiada, en su espíritu de artista, en su alma cristiana.

El templo expiatorio de la Sagrada familia necesitó arquitectos con la genialidad y el espíritu sensible, sencillo, humilde, similar al  del gran arquitecto Antonio Gaudí. Es más, él era consciente de que su vida era limitada, y por eso puso todo su empeño en intentar dejar a sus continuadores un portal completamente acabado para que les sirviera de ejemplo; no pudo ser en su totalidad debido a su desgraciado accidente mortal.

Los que le siguieron respetaron su proyecto y la interioridad religiosa del Maestro. En la Fachada del Nacimiento, Gaudí había dejado su testamento y su ayudante y discípulo: el arquitecto Domènech Sugranyes cumplió con toda fidelidad su legado y tanto él como sus sucesores llevaron a cabo su visión arquitectónica. Todos ellos tuvieron que salvar problemas y dificultades no previstos, como si se quisiera cumplir al pie de la letra lo que a menudo repetía Gaudí «en la Sagrada Familia todo es providencial»: problemas económicos, dos guerras, incendios, incógnitas técnicas,… que se fueron solucionando con la aparición de un fragmento de una maqueta original, unos documentos inéditos, aportaciones generosas en momentos de graves apuros económicos, y un largo etc. Gaudí ya tuvo muchos problemas en vida con las ordenaciones urbanísticas, pues ya en 1916 tuvo que presentar una alegación documentada ante el Ayuntamiento de Barcelona por las remodelaciones que poco a poco se iban efectuando en el entorno del futuro templo. Estos problemas continuaron y continúan existiendo, aunque por el momento se callen, como por ejemplo el túnel del AVE que pasa a cuatro metros de distancia de los cimientos en la calle de Mallorca; el Ayuntamiento así lo quiso a pesar de la opinión de la UNESCO y del Ministerio de Fomento; cuando intervino la Justicia el túnel ya estaba acabado.

Sugranyes continuaría haciéndose cargo del Templo como arquitecto director hasta 1936. Con la Guerra Civil Española se detuvieron las obras hasta 1944 que se hizo cargo de ellas Francesc de Paula Quintana; éste, además de haber dirigido la exposición de homenaje a Gaudí en la Sala Parés, le tocó reorganizar la Junta del Templo y tuvo que recomponer todos los desperfectos hechos en 1936, que afectaron sobre todo a las maquetas. En 1957 la Junta Constructora celebró el 75 aniversario de la primera piedra de la Basílica con un viaje de peregrinación a Roma; fue recibida por Pío XII y dio su apoyo a continuar las obras. Se decidió construir la Fachada de la Pasión y hacer una colecta anual para intentar tener construidos los cuatro campanarios en 1976. Primero, Isidro Puig tomó el encargo de llevar adelante las obras hasta 1974 y luego Lluís Bonet i Garí las continuó. Para la construcción de la Fachada se basaron en un dibujo de Gaudí y en las explicaciones que les había dado ya que fueron discípulos suyos. Hubo campañas en contra de la continuidad de la obra; contra todo y contra todos, tanto fueran nacionales como extranjeros, siguieron construyendo el Templo, a pesar de la penumbra e incerteza económica, con voluntad férrea, tirando adelante el gran proyecto de un genio, de un arquitecto que quiso construir la primera catedral de un nuevo estilo, que tal vez sea también la última. Cabe destacar que un mejicano de padres catalanes ofreció a la Junta del Templo una cantidad anual equivalente a la que se recogiera en cada colecta; siendo niño acompañó a su padre a visitar las obras de la Sagrada Familia.

En 1983 el arquitecto Francesc de Paula Cardoner dirigió la construcción, después de haber sido elegido por Lluís Bonet i Armengol que ocupaba el cargo de director general de Patrimonio Cultural y Artístico de la Generalitat de Catalunya. Se elegiría en 1986 al gran escultor Josep Mª Subirachs para decorar toda la nueva Fachada integrando su escultura a la arquitectura de Gaudí, pero con las características de su propio estilo y creación: hizo en piedra una auténtica tragedia griega narrativa sobre los últimos momentos de la vida de Cristo; hasta aprovechó las puertas de bronce para mayor realce de su narración. La Junta Constructora el año 2009 le encargó las siete puertas de la Fachada de la Gloria. Por ese entonces ya era el arquitecto Jordi Bonet i Armengol, hijo de Lluís Bonet, quien dirigía las obras, aligerándolas lo máximo posible para que estuviera a punto a fin de que el papa Benedicto XVI celebrara la eucaristía de la consagración de Basílica Menor el 7 de noviembre de 2010.

Para mayor información sobre el Templo Expiatorio de la Sagrada Familia pueden acudir a Musguide ruta «Templo Expiatorio de la Sagrada Familia».

Nota: las basílicas pueden ser mayores o menores. Las mayores sólo están en Roma, pues únicamente en ellas el celebrante lo es el papa. Antes los papas no se movían de la Ciudad Eterna.

Cataluña y la Bienal Internacional de arquitectura de Venecia

La Bienal Internacional de Venecia
La Bienal Internacional de Venecia

Desde el día 5 de junio y durante seis meses Cataluña tendrá por segunda vez un pabellón oficial en Venecia, donde se celebra la decimocuarta Bienal Internacional de Arquitectura. Este año se ha presentado una muestra de «Las arquitecturas injertadas»; podríamos decir de ellas que es como una expresión equivalente al arte de recuperar obras viejas con creatividad nueva. La Casa Bofarull representa el componente más ejemplar; fue rehabilitada por el joven arquitecto modernista catalán, gran amigo y colaborador de Antoni Gaudí, Josep M ª Jujol entre los años 1914 y 1931.

Jujol era un artista sencillo, afable, íntimo y muy religioso. Le gustaba todo lo que fuera artesanal. Sentía una especial sensibilidad por todo lo que significara una representación de la naturaleza o un paisaje rural y abierto como el del Campo de Tarragona, donde nació un 16 de septiembre de 1879. Fue el creador de la técnica catalana del «trencadís», usando materiales de desecho. Hizo uso de esta técnica en el Parque Güell, la Casa Batlló, la Casa Milà,… porque Gaudí le permitía plena libertad en el uso de las formas y los colores. No debemos olvidar que Jujol era un excelente dibujante y acuarelista; y, quizás, el primer pintor abstracto; dicen que Gaudí quedaba maravillado y sorprendido cuando veía a su amigo, con el que compartió vivienda, tirando la pintura desde una cierta distancia.

Como pintor obtuvo fama por el dominio de los colores y del diseño; la singularidad de su pintura escandalizó al clero de la Catedral de Mallorca cuando fue llamado para pintar la sillería gótica de la Sede en colaboración de Gaudí, tanto que éste exclamó que «en casa tenía dos gatos, uno se llamaba Sugranyes que trabajaba donde había que trabajar, y el otro, Jujol, que lo hacía donde precisamente NO debería trabajar, y ¿qué puedo hacer yo?”. Son admirables los dibujos de flores y pájaros.

Creaba y diseñaba todo tipo de objetos, desde los balcones de hierro y todo lo que se puede ver de la Casa Milá, hasta los muebles, lámparas ascensores y otros complementos que le pedían arquitectos famosos contemporáneos, como Antoni M ª Gallissà y Josep Font y Gumà. Participó en la fachada, decoración y mobiliario de la Casa Batlló. Pero Jujol también fue arquitecto de una serie de obras extensísima y entre ellas cabe destacar la «Torre de la Cruz» y la «Torre Jujol» en Sant Joan Despí, la «Fuente de la plaza de España» en Barcelona,» Can Camprubí «en Cornellà de Llobregat, …

En la Escuela de Arquitectos de Barcelona tuvo como profesores a Francisco de Paula del Villar, quien fue el primer proyectista neogótico de la Sagrada Familia, al arquitecto modernista Domènech i Montaner, creador del Palau de la Música Catalana y del Hospital de Sant Pau, y Antoni M ª Gallissà y Soqué, que fue responsable directo de los obradores artesanales instalados en el «Castell dels Tres Dragons» del Parque de la Ciutadella. Jujol también fue profesor de la misma Escuela y tuvo como alumnos a Oriol Bohigas y Guardiola ya José Antonio Coderch y de Sentmenat entre otros.

La Bienal de Venecia es una exposición de diversas artes plásticas que fue instituida en 1895. Tiene la finalidad de enriquecer los conocimientos de los jóvenes artistas contrastando las direcciones estéticas de otros países. En el año 2012 Cataluña y Baleares presentaron el proyecto «Vogadors», que se puede ver expuesto en el Centro de Arte Fabra y Coats; este proyecto hace dos años tuvo un gran éxito de público y de crítica, por lo que vuelve a tener pabellón. Esta vez, el arquitecto Josep Torrents es el comisario que representa a Cataluña con el proyecto «Del fragment i del tot». Para este evento parte de la obra de Jujol la «Casa Bofarull», situada en los Pallaresos Tarragonés. La Casa Bofarull es una grandiosa casa rural del siglo XVII que, reformada por Jujol, se convirtió en una mansión modernista, de la calle Mayor, cómoda vistosa y elegante. Josep Torrents quiere presentar como fundamental la capacidad de la arquitectura catalana de fusionar lo nuevo con lo viejo; ninguna otra obra más apropiada que la injertada por Jujol los Pallaresos y que será el hilo conductor de las otras 15 obras posteriores que se presentan; porque, según Torrents, «la actitud de Jujol se puede aplicar en algunos arquitectos actuales, no como discípulos, sino sencillamente por la forma de trabajar y entender la arquitectura» y «nos referimos a la idea del injerto como diálogo fecundo entre los elementos preexistentes y los nuevos «.

El arquitecto comisario de la arquitectura catalana nos continúa diciendo que «es difícil separar el todo del fragmento, y por tanto es indisociable también del lugar. Se fusiona lo nuevo y lo viejo y da lugar a algo nuevo»; y es por eso que decimos que Jujol recreó su creatividad cuando hizo una edificación nueva (lo nuevo), pero con el componente del pasado (lo viejo) que se puede reconocer en el todo.

Hay tres más que han sido terminadas en el siglo XX: los apartamentos en el desván de la Casa Milà por el arquitecto Barba Corsini; la restauración de la iglesia ibicenca de Hospitalet por JA Martínez Lapeña y Elías Torres; el IES La Llauna por Enric Miralles y Carme Pinós.

Las doce restantes son del siglo XXI.